Este poema lo escribí para un amigo que perdió a su esposa.
Que te he amado y te amo, no hay ninguna duda
llegaste a mi vida como una brisa tibia,
como la luz de luna
Y que le pasa al sol que su luz ya no brilla?
los días pasan lentos, los pájaros no cantan,
el tiempo se detuvo, mi voz me suena hueca.
oigo pero no escucho , este dolor me aturde,
y soy consciente y lucho por mantener la calma,
desde que tu te has ido, parece que son siglos
!Y dicen que es tan poco!
que cosa puedo hacer que traiga paz a mi alma?,
mi nina mi adorada se convirtió en estrella,
te mirare en las noches de loco desvelado,
te contare las cosas simples de nuestros días,
nos veremos lo se, cuando el reloj se pare.
en otra dimensión por hoy desconocida
donde habitas en paz con grande regocijo,
a la luz del Senor que se que te cobija.
Porque las almas buenas siempre encuentran su amparo,
entretanto yo aquí, caminare el camino,
el que tenga que andar, es cosa del destino.
Estarás en mis noches y estarás en mis días
aun dando sentido a las cosas que hago,
como faro que guía al naufrago perdido.
Un día llegara, sera cosa de tiempo
_es lo que dicen todos_ ansió que sea cierto
despertar sin temor y el dolor se habrá ido,
y gozare el recuerdo de lo que hemos vivido
entonces te diré como te digo ahora
hasta siempre mi amor, hasta siempre princesa.
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